Silencio

En el Open Space del Ágiles 2016 en Quito, Thomas WalletMartín Salías y yo propusimos una sesión llamada Silencio.

La Zona del Silencio

Marcamos una zona bien clara para hacer silencio, con algunas instrucciones bien visibles al entrar:

  • Te invitamos a entrar, en silencio.
  • Hay 6 estaciones, probá las que quieras, el tiempo que quieras.
  • Sólo o de a varios.
  • Siempre en silencio.

6 Estaciones para Experimentar el Silencio

Propusimos 6 estaciones dentro de la “Zona del Silencio”, para experimentar en cada estación una forma distinta de hacer silencio:

  1. Dibujando (Colocamos papeles y marcadores de colores).
  2. Mirándose a los ojos (Colocamos varias sillas enfrentadas).
  3. Con movimientos lentos (Simplemente había espacio libre).
  4. Quedándose quieto (Había sillones en este espacio).
  5. Creando tu propia forma de experimentar el silencio (Había notas adhesivas y un marcador, para que los participantes compartieran en silencio de qué forma estaban experimentando el silencio en este espacio).
  6. Escuchando tu respiración (Había una alfombra cómoda en este espacio).

Compartimos fotos de los distintos espacios:

Ver todas las fotos.

Feedback

Al final del recorrido, le pedimos a los participantes darnos su feedback sobre el espacio propuesto:

Reflexiones

Pasaron alrededor 60 personas en la Zona del Silencio, algunas se quedaron todo el tiempo (1 hora), otras un tiempo corto. Cada una probó algunas o todas las estaciones. Todos respetaron el silencio. Creemos que este experimento salió muy bien. Estamos muy contentos de haber creado y facilitado este experimento como una actividad más ligada al movimiento Slow.

Personalmente (Thomas), estuve muy atento al inicio a la facilitación del espacio, pero luego cuando vi que estaba funcionando solo, me pude relajar y entré en un silencio profundo quedándome sentado, conectándome con varias emociones fuertes de los últimos 3 días.

A mi (Martín) me llamó la atención la cantidad de gente que se acercó a participar, y no sólo como curiosos o a dibujar, que parecía la actividad más “usual”, sino los que se quedaron a meditar o más aún, los varios que se sentaron en las sillas enfrentadas a mirarse a los ojos. Yo personalmente me senté y pasaron tres o cuatro personas por delante mío que se sentaron y superaron ese temor cultural que tenemos de mirar fijamente a los ojos. Varios incluso eran desconocidos, y después de uno o dos minutos de miradas, generamos una confianza y una conexión extraña y reconfortante.

Yo (Pablitux) llegué de otra sesión en la cual también era facilitador. Todo estaba perfectamente organizado y listo para disfrutar de la zona y de cada espacio, gracias a la preparación de Thomas y Martín. Me gustó que durante la invitación/presentación de la sesión, al inicio del día, logramos que se hiciera un silencio muy profundo (más de 300 personas en total silencio consciente, por 10 o 15 segundos) y que así la gente se conectara con el propósito de la sesión.

Invitación

Los invitamos a que repitan este experimento:

  • Probando algunas de estas estaciones en el lugar y momento que quieran.
  • Creando nuevas estaciones.
  • Compartiendo sus experiencias haciendo silencio.
  • Replicando esta sesión en otros entornos.


Artículo escrito en conjunto por
Thomas Wallet, Martín Salías y Pablo Tortorella,
Agile Coaches de Kleer.

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Guías Ágiles – primeros pasos!

En el marco del trabajo colaborativo que realizamos en Kleer, Hiroshi Hiromoto y quien escribe (Pablitux) hemos creado #GuiasAgiles, un lugar en el cual colocamos las dos guías que habíamos creado en forma conjunta durante 2015: #NecesitamosFeedback y #SesionesDeMejora.

Inmediatamente después surgió la idea de ofrecer a los visitantes la posibilidad de que pidan más guías y qué mejor forma que ofreciendo una guía para hacer los pedidos de nuevas guías, la cual se puede encontrar abajo de todo. Así, el 29 de diciembre de 2015 ya eran tres las guías en el lanzamiento 🙂

Ese día, con Hiroshi, aplicamos muchísimos de los conceptos ágiles que solemos difundir por el mundo: producto terminado por sobre documentación exhaustiva, pasamos del dicho al hecho en una reunión de una hora y media: elegimos un template para la landing page, elegimos qué información subir y cuál dejar afuera (por ahora), creamos textos, contratamos la URL (guiasagiles.org) y pusimos online un MVP (producto mínimo viable). Y hasta creamos esa tercera meta-guía.

Luego de unas horas y centenares de visitantes en el sitio web, conversando con Rodrigo MonelosNatalia Davidovich surgió la idea de digitalizar una guía que ellos habían hecho para usarla internamente en las oficinas de Kleer de Buenos Aires: #ReunionesConFoco.

Así terminó el año 2015, con cuatro guías y muchos lectores que expresaban su entusiasmo hacia las guías por varias redes sociales.

Ya en los primeros días de 2016 los que tomaron la iniciativa de crear y subir una nueva guía fueron Martín Salías y nuevamente Hiroshi. Se trataba de un paso a paso para realizar proyectos #IncepcionAgil.

Durante estos días de enero ya me han llegado novedades, ofrecimientos y pedidos de nuevas guías, que espero sigan enriqueciendo lo que bautizamos como #GuiasAgiles y que pretende cumplir con el lema “un lugar, todas las guías“.

Los invito a:
1- visitarnos: www.GuiasAgiles.org
2- descargar alguna guía
3- usarla
4- darnos feedback al respecto

Y… si les gustó alguna, difundan esta iniciativa con sus seres queridos y por las redes sociales usando el hashtag #GuiasAgiles 😉

Música, maestro

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Llegar temprano, poner música, preparar un mate.
Temprano, Música, Mate.

Con ese ritual comienzan mis días de cursos y talleres en Kleer, ya sea en Buenos Aires o en alguna otra ciudad de Latinoamérica o el resto del mundo.

Las ventajas del “llegatempranismo” son bien conocidas. Algunos casi ni las conocen, así que aprovecho este post y se lo recomiendo a todos y a todas: saboreen la delicia de llegar temprano y no justito ni tarde. Aunque sea cada tanto.

Por otro lado, el mate es un fiel compañero. Bueno, no sé qué tan fiel. Pasa por las manos y la boca de cuanta persona le pasa cerca y le quiere robar un beso. Pero qué buenos momentos nos comparte con sus rondas de sonrisas y agradecimientos -los de “qué rico está”, los de “por fin me toca uno ” y los de “este fue el último”-. Si no te gusta o todavía no probaste un mate, dale una oportunidad a alguno de los mil estilos de mate que surcan el sur del continente sudamericano: Amargos, dulces, con hierbas, con jugos, con y sin palo, caliente, tibio, fuerte, lavado. ¡Casi seguro hay uno para vos!

Pero más allá de qué tan temprano llegás o con qué infusión o bebida acompañás tus días, lo que puede hacer distinto tu día (y tu vida!), es la música. Y lo sabés. Todos lo sabemos.

Estos últimos años estuve, con especial perseverancia, musicalizando los diversos talleres, cursos, reuniones y espacios sociales que tuve la posibilidad de organizar. ¡Y qué buenos resultados me dio!

Aprendí sobre estados de ánimo y gustos musicales de mis colegas, alumnos y amigos. Conocí canciones y ritmos. Aprendí que anunciar en voz alta el nombre del artista y el disco que estamos escuchando es valioso e interesante para muchas personas. Noté que una canción oportuna puede modificar -¡para bien!- la energía de un grupo de personas, aunque éstas ni se conozcan casi entre sí. Noté que muchos tienen ganas de compartir su música. Noté que hay miles de tarareantes y silbadores en el mundo y que los estribillos famosos nos resuenan en todos lados por un buen rato.

Aprendí de la universalidad de Soda Stereo, Calamaro y los Beatles. Noté que el Rock tiene mil formas. Que un tema tranqui nos permite concentrarnos y que “Ob-la-di Ob-la-da” es irresistible para sacarnos sonrisas. Que un jueves con “Friday I’m in love” se convierte de inmediato en viernes.

“Después pasame la playlist que estuvimos escuchando” es un pedido que escucho muy seguido. Y dicha lista de canciones, músicos y discos tiene casi la misma importancia que los apuntes de los mismísimos cursos que suelo facilitar de Scrum, Facilitación Gráfica o Comunicación Efectiva -por mencionar algunos-.

Es por eso y por muchas otras notas que guardo en mi mente, en mi recuerdo y en mi corazón, que les recomiendo a mis colegas docentes, facilitadores, coaches, parrilleros y demás personas del mundo… Pongan música a sus días.

¡Música, maestro!

Y marche otra ronda de mates 😉


Aquí les dejo un recital de una de las bandas que más me acompaña en talleres y demás reuniones: Dancing Mood.

Conozcámosnos un poquito más

Hoy estuve trabajando con un equipo de Sura AM en Medellín, en un momento lleno de desafíos para ellos.

Comenzamos el día conociéndonos (ver foto).

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Más tarde, luego del almuerzo, nos contamos -en pares y para iniciar la tarde- lo mejor del fin de semana pasado. Pasados 3 minutos, cada uno resumió muy brevemente la anécdota de su compañero de actividad.

Creo que todo esto dio lugar a que el resto de la mañana y la tarde tuvieran muy buena vibra, lo cual ayudó a que hiciéramos un buen trabajo durante la jornada 🙂

Les recomendé que compartieran a diario o al menos con cierta frecuencia novedades o momentos agradables de su vida (laboral y extra-laboral) para seguir conociéndose más en detalle y así poder disfrutar en mayor medida de su día a día compartido.

¡¡Mejorando nuestras Relaciones podemos obtener mejores Resultados juntos!! (R=R)


Créditos a Martín Alaimo, quien me enseñó esta ecuación R=R

El campo argentino y la mejora continua

“En el tambo, un problema habitual que tenemos es el de la comunicación. A veces falta, o la calidad no es buena, entonces no nos entendemos.”

“Es que conocemos muy poco de los empleados que trabajan con nosotros. Y entre ellos tampoco se conocen tanto.”

Ayer facilité un taller sobre “Trabajo en equipo” orientado a productores agropecuarios de las zonas del Noroeste Arenoso de la Provincia de Buenos Aires y del Norte de la Provincia de La Pampa
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Los participantes fueron empresarios, gerentes y asesores de campos, tambos y empresas del campo argentino, de diversos tamaños y composiciones societarias: desde PyMEs familiares de 4 o 5 integrantes hasta grandes empresas con decenas de miles de hectáreas para cultivar y miles de vacas para ordeñar.

El taller se desarrolló en la ciudad de América, partido de Rivadavia, Provincia de Buenos Aires, durante todo el día.
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La actividad estuvo enmarcada en una serie de capacitaciones que el CREA organiza para potenciar al campo en la región.

Trabajamos sobre el impacto que tienen las relaciones interpersonales en la calidad de los resultados de un equipo, y sobre lo importante que es poner foco también en felicidad de las personas, además de las tradicionales calidad y productividad, conformando así las tres patas de una mesa que debe estar equilibrada.

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Hicimos dinámicas para practicar e incorporar temas como la mejora continua a través de reuniones de Retrospectiva, tableros visuales Kanban para la gestión del trabajo, pedidos efectivos, cómo dar y pedir feedback (retroalimentación) efectivamente para mejorar individual y grupalmente, la importancia de los reconocimientos (más allá de lo económico) y un popurrí de temas más.

Es ya la tercera vez que el CREA confía en Kleer y en mí para este tipo de capacitaciones que potencian a quienes se encargan de llevar adelante el campo argentino. Anteriormente he facilitado para asesores CREA y coordinadores de asesores, talleres de “Creatividad e Innovación” y “Facilitación Gráfica”.

Es un honor para mí poder colaborar con uno de las principales industrias de mi país, de las cuales participan activamente mi familia y varios amigos y conocidos.

¡Espero que los conceptos puedan ser utilizados pronto y que la mejora continua campestre sea muy pronto una realidad!
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Convencer implica vencer. Mejor dialogar y co-crear!

Comparto aquí una reflexión, un poco de mi forma de ser y un descubrimiento lingüístico que hice hace no mucho tiempo.

ConVencer

Una buena parte de mi trabajo ronda alrededor de la resolución creativa de problemas y dificultades de equipos de trabajo (entre otros, los de mis propios equipos). Son obstáculos de todo tipo. Los más habituales son los comunicacionales, actitudinales y organizacionales. Luego, bastante más atrás, vienen las dificultades técnicas.

A la hora de pensar soluciones, siempre creamos las formas de saltear estas dificultades en conjunto con las personas involucradas. Suelo involucrar a mis amigos de Kleer, a mi novia, a mis amigos y a colegas de las comunidades ágiles.

Dialogamos y co-creamos. Intercambiamos ideas y opiniones.

Cuando otro propone una alternativa o algo disruptivo con mi punto de vista, hago mi mejor esfuerzo para escuchar sus argumentos, sus ganas, sus experiencias, sus conocimientos, sus críticas, sus ideas. Aclaro: me cuesta mucho escuchar. Suelo morderme la lengua -literalmente- para no interrumpir, otra veces no me sale y *ouch*, interrumpo. Pero sí pongo mi mejor esfuerzo en escuchar. También pregunto y re-pregunto bastante. Y también explico y detallo mis ideas lo mejor que puedo, acorde a mi interlocutor.

Pero no ando por ahí (o al menos no es lo que pretendo) diseñando soluciones genéricas, ni bajando línea, ni empujando ideas contra la corriente. Y mucho menos pretendo convencer a la gente: con-vencer implica vencer, y no necesito ni quiero vencer a nadie con mis ideas o propuestas.

Entonces, muchas veces, si no encuentro eco de mis palabras en el otro, no insisto tanto como antes. No intento convencer a nadie.

Un ejemplo son las consignas y las actividades de los cursos que facilito: En lugar de ordenar, invito a participar. Si alguien no quiere participar, me acerco y converso breve y puntualmente con esa persona, tratando de conocer empáticamente las razones de su accionar. A diferencia de lo que hacía hace unos años, ahora no insisto de forma predeterminada, sino que me acerco a entender qué le ocurre. Y con base en esa conversación, decido si darle más información -¿tentadora?- de la actividad, o bien proponerle una actividad alternativa para que realice mientras los demás hacemos la actividad inicial. A veces (no siempre) incluso modifico los planes y hacemos todos otra cosa.

No quiero convencerlos de que dejen de convencer a la gente. Ni que dejen de usar la palabra “convencer”. Pero sí me gustaría mucho que haya menos gente en el mundo queriendo con-vencer a las personas que los rodean.

Qué día tan celeste, el 19 de junio

Ese día llegó, un 19 de junio. Charrúa de corazón.

Y con él, Uruguay tomó fuerzas, renovó esperanzas.

Enfrentando a un difícil contexto, que encontraba a los celestes enfrentados tanto con potencias mundiales como con la propia Patria Grande (un sueño de muchos, también suyo).

Luis Suárez es el nuevo Artigas. Con su gesta maradoniana, haciendo dos golazos, derrotó a los ingleses en el mundial de Brasil 2014.

Ambos llegaron un 19 de junio (Luis porque volvió a La Celeste después de una lesión, José Gervasio porque nació en esa fecha, en el año 1764), para darles (darnos!) ánimos y esperanzas a los uruguayos en particular y a los latinoamericanos en general.

¡Vamo’ arriba la Celeste!

america